Find Papa Francisco en Cuba on FacebookFind Papa Francisco en Cuba on TwitterFind Papa Francisco en Cuba on Google+Find Papa Francisco en Cuba on FlickrFind Papa Francisco en Cuba on YouTubePapa Francisco en Cuba RSS feed

@FranciscoenCuba @Pontifex_es ramo de flores para la Caridad del Cobre, como un hijo más.

La Iglesia Catedral de San Carlos Borromeo: singular expresión del eclecticismo cubano

Por: Mario Valdés Navia

La fundación de la iglesia parroquial – y de toda la ciudad de Matanzas - recayó en la persona de su ilustrísima Dr. D. Diego Avelino de Compostela, quien había sido designado, en 1686, Obispo de Cuba.

Los días 11 y 12 de octubre se dejaron para el trazado y la delimitación de la iglesia y su plaza. El sitio fue bendecido por el obispo Compostela y en dicho lugar se construyó un sencillo edificio de tablas y guano, tipo bohío: la primera iglesia de Matanzas.

En esta plaza estaría también la Casa del Cabildo, mientras la Aduana y la Casa del Gobernador radicarían en la plaza fundacional, actual Plaza de la Vigía.

En el plano fundacional de Matanzas se había dispuesto de un solar para la Iglesia Parroquial, en la segunda manzana, dejando el espacio de otra manzana completa, al frente, para una plaza. 

La ubicación primitiva de la iglesia es la primera propuesta formulada en Cuba de romper la costumbre de las plazas al costado, heredada del Medioevo español y constituyó una novedad de genuino corte renacentista.

Por ello, no parece ser casual que la Iglesia Parroquial de Matanzas esté consagrada a San Carlos Borromeo, quien elaborara las ideas directrices de la arquitectura y el servicio religioso católicos, con el objeto de hacerlos lo más impresionantes y majestuosos posibles.

Al concluir el proceso fundacional, el 9 de noviembre, el gobernador Severino de Manzaneda establece la jurisdicción de Matanzas sobre 6 leguas a la redonda a partir del centro de la puerta principal de la Iglesia Parroquial. Esta primera edificación estaba situada justo al frente de la actual catedral.

Un acontecimiento peculiar ocurrió en 1730, cuando un huracán destrozó la ciudad y arruinó totalmente el primer templo, por lo cual los oficios religiosos fueron trasladados a la casa del rico vecino Don Diego de Amoedo - actual esquina de Medio y Matanzas -, primera casa de mampostería de la ciudad, permaneciendo allí hasta que se terminó el nuevo edificio.

Por este motivo, en 1736, el rey Felipe V de Borbón, le otorgó la familia Amoedo su escudo de armas con un copón y dos cadenas pendientes de las columnas de la puerta, como señal de haber acogido al Altísimo en su casa.

Desde entonces se le conoce como “La casa de cadenas” y en ella encontraban asilo todos aquellos fugitivos que lograban entrar a la casa.

Cuando, tras el paso del ciclón, se emprendió la construcción de una nueva parroquial en el solar frontero, la nueva construcción se dispuso de lado y no de frente a su plaza, tal vez por la fuerza de la tradición medieval.

Comenzada la obra, fue progresando con lentitud y solo concluiría finalmente más de un siglo después, en 1853, aunque ya en 1751 se concluyó la nave principal y la Iglesia Parroquial reanudó sus servicios.

En el plano levantado por José Fernández Sotolongo, en 1764, puede observarse ya el edificio de la iglesia ocupando el centro-este del espacio destinado a plaza y tres solares a su fondo, en el mismo sitio en que permanece hasta hoy

El siglo XIX sorprende a la construcción de la Iglesia Parroquial de Matanzas, aún sin terminar. En 1800, el cabildo aprobó vender la plaza de la iglesia y los solares al fondo, lo que dio lugar a la escisión de la manzana originaria y la apertura del llamado Callejón de la Sacristía. Pocos años después, en 1805, el maestro carpintero José Nicolás de Cárdenas construyó el altar de San Carlos.

En cuanto a las torres, la primera concluida fue la del norte, erigida entre 1825 y 1826. Tenía 28 varas de alto y estaba rematada por una cruz de bronce.

Simultáneamente, entre 1825 y 1829, se levantaba la del lado Sur -  primera torre de canto –obra atrevida que se debe al genial constructor francés Julio Sagebien y reedificada por José Borrell en 1832. Tenía una enorme campana de 32 arrobas y un reloj de siete quintales de peso, por lo que apenas pudo aguantar los embates de los ciclones de 1844 y 1846 y fue preciso colocarle un gran sello de hierro con crucetas en el interior. La Torre Sur responde al barroco español, y la segunda, al morisco.

Entre 1836 y 1842 se añadieron las naves laterales, se terminó la sacristía, se colocan la pila bautismal de mármol de Carrara y se pavimenta el piso con baldosas de ese material.

Tras los destrozos de los citados huracanes, la Iglesia Parroquial fue reconstruida por el Rev. Fray Jacinto María Martínez, quien a fines de enero de 1854 inició las transformaciones arquitectónicas con lo que adquirió la presencia con que ha llegado a nuestros días. En 1880, se configuró el transitado parque del lado norte hermoseado, en 1896, con frondosos árboles

Desde 1912, la provincia acogió una diócesis eclesiástica, otorgada por su santidad Pío X, su cátedra radicaría en la Iglesia Parroquial, elevada al rango de catedral de Matanzas y ejerce su autoridad un obispo nombrado por el Papa con palacio episcopal. La diócesis y la catedral estarían dedicadas al patrono de la ciudad San Carlos Borromeo, quien había sido obispo de Milán y reformador de la iglesia católica.

Justamente en ese año se le acometen ejecuciones de envergadura: se suprimen las catacumbas y en su lugar se funde una gran columna de cerca de 26 metros y otras de menor escala que sustentan la cúpula central, todo ello para proporcionar durabilidad al inmueble afectado por el agrietamiento de sus paredes.
Se coloca su piso de mármol y decoran sus altares. Seguidamente, en la propia década del 40 se vuelve sobre las mejoras y adiciones, entre éstas últimas surge la gruta de la Virgen de Lourdes, ubicada por la entrada de la calle Milanés.

A partir de entonces, se le hacen importantes reparaciones y arreglos, que le confieren el aspecto que hoy tiene. Entre otros la ejecución de las hermosas pinturas murales que adornan sus interiores y el acondicionamiento de sus cimientos que fueron removidos y fundidos en concreto durante los años veinte

El historiador Leonel Pérez Orozco, destaca que la San Carlos Borromeo, al igual que otras iglesias en el mundo se construyó con el transcurso de los años, con las evidentes marcas de sus hacedores y estilos imperantes.

“Sin embargo, su valor arquitectónico radica en su armonía. Se dice que es uno de los templos eclécticos mejor expresados del siglo XIX cubano. En su caso hablamos de una homogeneidad que la hace descascarse del resto que se edificaron tras estilos determinados. Su eclecticismo ha sido la suma de diversas formas pero con una armonía propia.” (editado por papafranciscoencuba)

Education - This is a contributing Drupal Theme
Design by WeebPal.